¿Nos atrae más un plato de comida en función del color o los colores que presente? Definitivamente si… y es que la vista y el apetito están íntimamente ligado, y cuando decimos vista no nos referimos únicamente a las texturas, a la distribución y demás; nos referimos también a los colores que presentan.

La teoría del color nos habla de las sensaciones que producen en nuestro cerebro todos y cada uno de los colores que percibimos, así podemos establecer ciertos patrones en base a los colores que presentan los alimentos que ingerimos:

Rojo: es un color llamativo que despierta nuestro apetito y que los grandes cocineros suelen incluir en casi todas sus creaciones.

Naranja: suele atribuirse a los cítricos y, en consecuencia, a una dieta saludable.

Azul: no suele estar muy presente en las comidas, tanto es así que su presencia hace que disminuya el apetito, siendo apropiado para dietas que buscan bajar de peso.

Amarillo: es un color que da la mano a la energía, a la vitalidad, es por esto que en nuestro plato hará que nuestro apetito crezca sin mesura. Hará más alegres tus platos.

Verde: el verde se asocia siempre a la comida sana, a la naturaleza, a buenos hábitos alimenticios. Sin duda es un color que abrirá tu apetito.

Gris: los alimentos con tonalidades grisáceas o blanquecinas suelen disgustar a la vista y hacer que nuestro apetito disminuya.

Es un hecho incuestionable que la comida entra primero por los ojos, es el primer filtro a la hora de despertar nuestras ganas de comer, nuestro apetito. Tener en cuenta estas cuestiones relativas al color puede hacer más fácil preparar recetas que atraigan o que, por el contrario, disminuyan nuestro apetito si es eso lo que buscamos, ya sea por una dieta o por cualquier otro motivo.

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